Gatos de terapia y gatos de soporte emocional

El gato como animal terapéutico

En los últimos años se ha hablado del gato como “el animal del futuro”, pero podríamos decir que ese futuro ya llegó y hoy el gato comienza a ser un animal de compañía del presente, y cada vez más popular.

Las causas de este protagonismo y la creciente adopción de gatos se deben a su adaptación a las condiciones de vida de las sociedades modernas: desde el tema habitacional (en muchos casos, vivimos en apartamentos pequeños) hasta la dinámica propia de cada hogar (rutinas laborales que nos ausentan durante períodos prolongados, familias con o sin hijos, adultos que viven solos o adultos mayores con una expectativa de vida prolongada).

Otro de los puntos muy interesantes y relevantes es el desarrollo de un campo científico especializado en gatos, lo cual contribuye a lograr un mejor entendimiento y atención clínica y comportamental del animal y, en consecuencia, respecto de su interacción con los humanos.

¿Qué son los gatos de terapia y los gatos de soporte emocional?

En el campo de la terapia asistida con animales, el perro como coterapeuta siempre ha sido la primera elección, pero en los últimos años podemos encontrar programas de intervenciones con otras especies: no solo caballos, animales de granja como conejos o minipigs, sino también, y creciendo cada vez más, el interés por los gatos de terapia ganó terreno.

La terapia asistida con animales (TAA) es una intervención en la que se incorpora un animal como parte integral de un dispositivo de salud, con el objetivo de promover una mejora en las funciones físicas, psicosociales y/o cognitivas de las personas en tratamiento. Hay objetivos terapéuticos claramente definidos y medidas de cambio, y la terapia está dirigida por un profesional de la salud. En el caso de que participe un guía/entrenador especializado junto a su animal, también es aconsejable que tenga formación relacionada al área y población del programa que formará parte.

Es importante resaltar el requisito primordial de todo animal de terapia: debe ser seleccionado para tal fin, educado, especialmente dócil, previsible en su accionar y sociable con las personas.

El animal debe disfrutar el contacto social, ya que no sabe que está trabajando en una sesión terapéutica, sino que para él es un momento de disfrute, de juego o de demostración de afecto. Un lema que se promueve en esta disciplina es el concepto de “One Welfare” -un solo bienestar-, que reconoce la interconexión entre el bienestar animal, el bienestar humano y el medio ambiente.

Por otro lado, podemos hablar de gatos de apoyo emocional. No son animales seleccionados, ni requieren entrenamiento específico, sino que tan solo su mera presencia produce efectos terapéuticos, lo cual ayuda a mejorar la salud mental y emocional de las personas, estando o no bajo tratamiento psicológico.

Algunos de los beneficios que aporta la convivencia con gatos son los siguientes:

– Su ronroneo y poder acariciarlos contribuye a la relajación, a la disminución del estado de estrés y, en consecuencia, de las dolencias físicas que puedan deberse a ello.

– Ayudan a fortalecer el sistema inmune en adultos y niños, sobre todo en la infancia, contribuyendo a disminuir los riesgos de desarrollar asma y alergias.

– Disminuyen el riesgo de las enfermedades cardiovasculares.

– Mejoran el estado de ánimo y alivian sentimientos de soledad, aportando un sentido de responsabilidad y de mantener hábitos y rutinas.

Referencias bibliográficas:

Martos-Montes, Rafael; Ordóñez-Pérez, David; Fuente-Hidalgo, Inmaculada de la; Martos-Luque, Rafael y García-Viedma, M.ª Rosario (2015). “Intervención asistida con animales (IAA): análisis de la situación en España”.Escritos de Psicología (Internet), 8(3), 1-10. https://dx.doi.org/10.5231/psy.writ.2015.2004

Serpell, J. (1991). “Beneficial effects of pet ownership on some aspects of human health and behavior”. Journal of the Royal Society of Medicine84(12), 717-720.

Ownby, D. R. y Johnson, C. C. (2011). “Does exposure to cats or dogs in early life alter a child’s risk of atopic dermatitis?”. The Journal of pediatrics, 158(2), 184-186. https://doi.org/10.1016/j.jpeds.2010.09.055

Qureshi, A. I.; Memon, M. Z.; Vázquez, G. y Suri, M. F. (2009). “Cat ownership and the Risk of Fatal Cardiovascular Diseases. Results from the Second National Health and Nutrition Examination Study Mortality Follow-up Study”. Journal of vascular and interventional neurology, 2(1), 132-135.

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